El origen del haramaki es japonés pero lo cierto es que en muchas culturas se protege el centro del cuerpo desde hace siglos con una faja, un pañuelo o un cinturón ancho.

El haramaki es un calentador abdominal. Al mantener caliente el área de la cintura aumenta la circulación sanguínea en toda la zona, justo donde se ubican algunos de los principales órganos como: el estómago y los intestinos, el hígado, los riñones, el útero y los ovarios… Si lo piensas, a excepción del corazón y los pulmones ¡todo se ubica en esta zona!

¿Cuál es el origen del haramaki?

Su origen se remonta a los rituales Shinto del Imperio Japonés. Cuando un soldado se iba a luchar recibía un senninbari o cinturón cosido entre las mujeres de la familia y del pueblo. Cada mujer contribuía dando una puntada hasta completar “el cinturón de los 1,000 puntos”.

Este senninbari brindaba calor al soldado, que pasaba la mayor parte del tiempo a la intemperie, y le servía de amuleto protector frente a los peligros de la guerra. Esa sensación de protección y seguridad que sientes al llevar el haramaki pervive todavía a día de hoy.

La palabra japonesa haramaki se forma al combinar Hara, la parte central del cuerpo (lo que aquí llamaríamos el tronco) y Maki, que significa enrollar (como los makis de los rollitos de sushi). El resultado es que el término Haramaki quiere decir enrollar el centro del cuerpo.

El valor del hara

En muchas filosofías orientales el hara es un punto de gran valor energético, el lugar donde radica la fuerza vital de la persona. Siguiendo en Japón, el hara es un eje central del trabajo de los terapeutas de Shiatsu. En el apartado de Opiniones puedes leer la experiencia de Josep Durán. Y si te interesa profundizar puedes echar un vistazo a este libro: “Hara, centro vital del hombre” de K. Graf Durckheim.

Si practicas yoga, recordarás que ese centro coincide con Svadhisthana, el chakra localizado entre el abdomen, los genitales y la espalda baja. Su nombre en sánscrito significa “la morada de la fuerza vital o del ser”.

Otras culturas identifican la zona donde se ubica el ombligo como el punto de conexión con los ancestros que nos precedieron ya que durante la gestación, el ombligo es la puerta del canal nutritivo con la madre.

Rebozos y fajas

A lo largo de la historia nos hemos cubierto el centro del cuerpo por diferentes motivos, ya fueran saludables o estéticos. Hemos seleccionado estos a modo de ejemplo:

El rebozo es una prenda de vestir usada en México y algunas zonas de Centroamérica y América del Sur. Su forma rectangular recuerda a un chal y en la actualidad se teje con hilo de algodón o lana. Sobre su origen, no acaba de aclararse si se creó como una variante de las mantillas que usaban las mujeres españolas o fue la evolución del ayate indígena y del mamatl. Su forma de pañuelo permite que se use sobre la cabeza, cubriendo los hombros, enrollado alrededor de la cintura o para cargar al bebé sobre la espalda.

La faja o fajín es una pieza más larga que ancha que ciñe el cuerpo por la cintura enrollándolo con varias vueltas. Su uso fue, durante mucho tiempo, la única manera de unir o sujetar las diferentes piezas de ropa cuando aún no existían las trabillas y cinturones. Al ser de gran resistencia en muchos casos protegía la zona lumbar de los esfuerzos físicos (labradores en el campo, cargadores de mercancías…) o se usaba como distintivo militar para diferenciar de forma fácil y visible a mariscales y generales. 

¡El haramaki no es una faja!

Por si has dudado, acabamos aclarando que el haramaki no es una faja porque no aprieta ni esconde la barriga. Es un calentador abdominal cuya finalidad es calentar y acompañarte a lo largo del día para que disfrutes de su abrazo y sus saludables beneficios. Como ocurre con un calcetín o con un guante, notarás su agradable contacto con la piel o su presencia sobre la ropa, pero sabemos que si te apretara ¡seguro que acabarías por quitártelo!.

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