La lactancia materna es un periodo maravilloso, un proceso de aprendizaje y conexión únicos. Por eso es importante hacerlo con el máximo confort y en esa aventura el haramaki puede ser de gran ayuda.

A continuación os dejamos las palabras de la Dra. Anna Vaneysan médico de familia experta en lactancia:

“La lactancia materna se consigue gracias al efecto combinado de dos hormonas: la prolactina y la oxitocina. Mientras que la prolactina se produce en respuesta al reflejo de succión o a la irritación del pezón, la oxitocina -también llamada ‘hormona de maternidad’ o incluso ‘hormona del amor’- tiene un mecanismo de acción mucho más complejo.

Los niveles de oxitocina aumentan cuando la madre y el bebé están juntos, cuando se besan, cuando tienen contacto piel con piel, ¡incluso cuando la madre mira fotos del bebé!, y disminuyen cuando está estresada o cansada. Algunos estudios demuestran que el enfriamiento de la madre, las fluctuaciones de la temperatura ambiente o las corrientes de aire frío, pueden provocar la interrupción del reflejo de la oxitocina, que a su vez provoca la contracción dolorosa de los conductos y en algunos casos, el espasmo y el edema en el pecho, creando las condiciones que favorecen la lactostasis.

En este sentido, yo aconsejo a las madres lactantes que se vistan no sólo de acuerdo con la temperatura del entorno, sino que también tengan a mano mantas o chaquetas para cubrirse durante el proceso de alimentación. Por eso opino qu eel haramaki es una gran solución para las madres modernas que llevan una vida activa y amamantan a los niños fuera de casa. Pueden mantener el calor constante allí donde vayan, evitando el frío en el abdomen y la espalda, al subirse la ropa.

Además de favorecer las condiciones físicas para una buena lactancia, con el haramaki sentimos un extra de confianza y seguridad, dejando que su abrazo cálido nos acompañe a lo largo del día.

Photo by Timothy Meinberg on Unsplash

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